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lunes, 23 de diciembre de 2013

Los adolescentes, ¿leen o no leen?

Autor: Antonio Rodríguez Almodóvar.
Título: Los adolescentes,¿leen o no leen?
Título de serie:Literatura Infantil y Juvenil.Crítica e Investigación.
Edición digital:Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.2003.

El artículo que he escogido trata de una reflexión que realiza Antonio Rodríguez Almodóvar. Reflexiona sobre un alegato que hace a un anterior artículo que publicó en el año 95. Fue un artículo en el que sus comentarios crearon revuelo en cuanto que defendía el derecho de los jóvenes a no leer, ciertamente se centraba en un público concreto, los adolescentes.
Las razones que ofrece el autor son por la desconfianza de este colectivo hacia nosotros los adultos o hacia el mismo sistema educativo.
Antonio Rodríguez destaca cómo, a pesar del abandono de la lectura, los adolescentes no quedan al descubierto sin cultura ni conocimientos a pesar de que nos movemos dentro de una  turbulencia, que él llama turbulencia semiótica refiriéndose a nuestro desarrollo, contacto y manejo de información procedente de las redes sociales, televisión, radio, cine, publicidad, etc. Con ello quiere indicar que están dotados de mucha información, incluso de información que en algunos temas puede ser excesiva, información que  los adultos o docentes en la mayoría de las ocasiones desconocen que la posean.
Por último, indica que ese revuelo suscitado con el artículo se creció al destacar que los malos libros son enemigos de la buena televisión. Justifica que ante manifestaciones y expresiones públicas o no de ideolologias, derechos humanos, legislación y valores en general, este colectivo tiene las ideas muy claras, criterios definidos y bien fundamentados.
En resumen, el autor del artículo viene a decir que el hecho de no leer o de leer libros de temas que le atraen a ese público no es señal de abandono cultural o paralización del conocimiento. Todo podría cambiarse si partimos de realizar cambios en el concepto de la lectura, educación literaria y, cómo no, en el sistema educativo.
Antonio Rodriguez

Desde mi punto de vista, creo que todo se debe a la influencia que se ejerce desde pequeño en tus hábitos, ya sea por parte de tu núcleo familiar o como en el colegio. Los libros son para escogerse, no para imponerlos, y como ya se ha dicho en muchas ocasiones en clases de didáctica de la lengua y la literatura se ha de potenciar el hábito partiendo siempre del gusto e interés de los lectores, en nuestro caso, de los niños.
Debo destacar que debido a las redes sociales, como Facebook, Twitter, ... están fomentando el hábito lector de forma indirecta. Gracias a las nuevas tecnologías obtenemos un camino rápido y de fácil acceso para obtener información de interés, actual o de relevancia, para mantener conversaciones con esta turbulencia que indica el autor de este artículo.
Destacar también la gran variedad de autores y escritores de novelas con un gran repertorio de argumentos, como sagas y trilogías que han despertado el hábito lector en muchos adolescentes que no encajaban sus gustos en las obras clásicas o de argumentos sin trascendencia.
Me gustaría resaltar que  respecto a años atrás, el hábito lector se ha potenciado más en una edad madura, pero en cambio, en los niños no se ha llegado a alcanzar el nivel esperado. Debemos crear nuevas herramientas o metodologías para trabajar en ello, como también el caso de acudir y visitar con más frecuencia lugares donde el libro es el protagonista, como ludotecas, bibliotecas, etc.

En este artículo se destacan los factores o motivos que pueden provocar el abandono o la pasividad del hábito lector de los adolescentes que gracias a las nuevas tecnologías y a estar viviendo en un mundo en plena actividad de comentarios se puede conseguir estar en contacto con la cultura, a pesar de no haber leído dichos libros. La situación actual del momento del país y esos valores que nos han inculcado desde pequeñitos nos hace acercarnos también a leer cierto tipo de artículos y libros, o de complementar o completar información que recibimos por otros medios que no son libros y nos apetece conocer más de ella. Creo que lo importante es leer, ya sean libros o sean informaciones que nos llegan por otros medios, porque así el conocimiento está activo y la sabiduría no caduca, por tanto, se puede afirmar que los adolescentes sí que leen, de forma directa o indirecta, y que teniendo el derecho a no leer estamos dando cabida a potenciar más aun la lectura.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Reseña artículo LIJ

Cuentos de miedo, ¿por qué?








Autor: Rodríguez Almodóvar, Antonio.
Título: Cuentos de miedo, ¿por qué?
Edición digital: Alicante: Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, 2003.
         Título de series: Literatura Infantil y Juvenil. Crítica e investigación.
         Portal: Biblioteca de Literatura Infantil y Juvenil.
Idioma:  Castellano

Antonio rodriguez nos recuerda el interés que tienes los niños por los cuentos de miedo.

Historias que hacen que niños pasen noches in dormir pero a la ven no dejen de ser leídas por estos. Historias de monstruos, historias de brujas, historias de todo tipo de animales fantásticos que consiguen erizar la piel de los más pequeños.

Muchos profesionales insisten en apartar del camino literario este tipo de cuentos a los más pequeños, aunque sin éxito porque siempre los terminan descubriendo y leyendo.

Los cuentos de miedo tienen origen en la literatura oral, tertulias orales y grupales en las que se buscaba la protección del grupo y compartir los mismos miedos.

El autor de este artículo recomienda algunos cuentos de terror aunque quizá no todos para niños, como los cuentos de miedo, de Adgar Allá Poe (1809-1849). Para los infantes nos recomienda Una pesadilla en mi armario, de Mercer Mayer.

Algunos piensan que la forma más fácil para que los niños no lean este tipo de cuentos es apartarnos de su camino. Bajo mi punto de vista esto hace el efecto contrario, pues algo que es para ellos prohibido más les llama la atención. Creo que no es nada malo que los niños lean cuentos de miedo en familia y poco a poco vayan afrontando sus miedos de la niñez. Cuando sean mayores tendrán otro tipo de miedo y la mejor forma de dejar de tenerlos es afrontándolos y eso les va a hacer más fuertes.

Estoy totalmente de acuerdo con Antonio rodriguez, pues de pequeña me encantaban estos cuentos siempre y cuando los leyes con alguien y con todas la luces encendidas. Pero ese misterio era el que me llamaba la atención el que aunque quisiera llorar de miedo hacia que no pudiera dejar de leer, incluso en otros idiomas. Por tanto creo que es una experiencia que los niños deben disfrutar y hacerles ver que en la vida van a tener muchos miedos que deberán afrontar.
Recuerdo con mucho cariño Smee de A. M. Burrage, un cuento que me hizo pasar mucho miedo a mis 12 años pero que no pude dejar de leer.